Polonia

Una de las cosas que más me gustan de vivir fuera son las constantes novedades. La incertidumbre que podría tornarse horror vacui se convierte en un escaparate de oportunidades y descubrimientos.

Pues sin comerlo ni beberlo, de repente tengo un nuevo amigo, polaco esta vez. El chico es callado y sencillo, aunque por supuesto eso no es más que una máscara cultural que oculta una vida plagada de excesos y experiencias sórdidas. Por lo pronto es fetichista de la ropa deportiva y los señores grandes. Esto me descarta de sus preferencias, aunque es verdad que al principio me envió algunas fotos de su pene, por motivos que aún desconozco puesto que nunca lo llegó a usar conmigo ni a sugerir que quisiera hacerlo en serio. Con él es fácil dejarse llevar por lo superficial, y yo no fui distinto. En realidad es lo que hago siempre que conozco a alguien, supongo que para evitar la frustración que podría surgir cuando no le resultas interesante a alguien que sí te lo resulta a ti.

Sí, el Lomo

El Lomo

Sin embargo, ya no lo veo como un trozo de carne, a pesar de que me resulta atracativo. Ahora me fijo más en los detalles, como su pelo, sus cicatrices -parecen de haberse peleado con un irlandés o un perro de presa pero se las hizo cocinando en el Kentucky Fried Chicken-  y su pintoresca dentadura. Tiene unos dientes terribles que le dan más encanto del que podrían quitarle, por esa imagen de bestia de la Europa del Este que posee. Hoy me explicó que perdió un trozo de diente un día que estaba bajo la influencia de muchas cosas e intentó comerse una mesa de madera. También me dijo que estaba resfriado y con malestar tipo gripe, síntomas que había decidido combatir tomando 20 paracetamoles en todo el día. A veces no sé si es un burro y un cafre o me toma el pelo. Al fín y al cabo, el semblante frío y lo poco que lo conozco dificultan la labor de entrever qué demonios le pasará por la cabeza. En una ocasión hice una broma muy tonta -nuestras charlas no son muy profundas, porque me temo que no siempre entiendo lo que me dice aunque él siempre me entiende a mi- y le saqué una risa en forma de gritito agudo que me heló la sangre. Pero siempre me invita al cine con unos pases especiales que tiene rollo tarifa plana y eso lo compensa todo. Friends forever.

En otro orden de cosas, y contrariamente a lo que uno podría suponer, no fue en los inicios cuando más dura me resultó la experiencia, sinó estos días. La falta de fe de mi hermana puede llegar a ser devastadora. Y nos gritamos y hay gresca.

Mi presencia aquí ya no supone una novedad; he dejado de ser el hermano pequeño desprotegido largamente añorado, para convertirme en un intruso -cuya felicísima actitud ante los vaivenes y contratiempos de la vida cotidiana resulta de lo más sospechosa, por inconsciente. Así que los controles se intensifican y me convierto en el blanco de las miradas escrutadoras de mis amados compis de piso, que analizan mis movimientos y les ponen su consabida etiqueta: “hoy echa CVs en la calle”, “ahora busca piso online”, “prepara la cena”, “se rasca los cojones”.

Debo admitir que comprendo su postura, puesto que ambos han sacrificado su intimidad y puesto a prueba su propia relación para que el nene tenga una base de operaciones desde la que llegar a alguna parte y ser algo en la vida. Y no debe de resultar nada agradable ver cómo alguien se aprovecha de su generosidad -ya tuvieron un inquilino compatriota que haraganeaba como si le pagasen por ello, y esto no hizo más que acrecentar su desconfianza. Pero vamos, que nada más lejos de mi intención.

Además, si sus etiquetas fueran ciertas tendría los cojones en carne viva y no es así.

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agosto 29, 2013. Etiquetas: , , , , , . Actualitat, Uncategorized, Vintás. 1 comentario.

Volverán los oscuros golondrinos en tu sobaco sus nidos a colgar

Estoy un poco resfriado por la humedad, la bajada de las temperaturas y mi antológica frescura.

Como no hay mal que cien años dure, algún incauto se ha afanado a ofrecerme trabajo. Y no uno, sinó dos. De manera que dentro de poco espero me tengáis distribuyendo material deportivo a escolares sin disciplina -por las mañanas- y sirviendo cochinadas de comer y modestos copazos a sus padres -por las noches-. Todo en conjunto representará un duro golpe a mis ambiciones creativas y a los años y capitales invertidos en carreras universitarias. Whatever. El dinero es lo primero. Luego la salud.

No conocemos a la pareja, pero posan

La Lluner extasiada, con vestido de gatos, en el Gay Pride!

Así que mientras nuevas problemáticas cobran protagonismo, como procurarme una morada para los próximos meses y que no implique a la familia y a la familia política, me dedico a ahorrar. ¿Cómo? Está chupao: mediante el viejo truco de dar lástima contando mis mierdas, pero con resignación y optimismo; de esta forma los demás -me refiero a señores nocturnos de esos- terminan pensando que costear una sidra por aquí, unos cacahuetes por allá y cuatro Bacardíes dobles por acullá es idea suya. Y que les valdrá una recompensa que implique cama o de pie contra la pared, pero no. Es un poco maldad mezclada con inocencia/inconsciencia, lo juro, pero incluso yo me sorprendo de la de veces que funciona. En realidad ya no lo hago por la gratuidad, sinó por averiguar más sobre los susodichos. Los que no me invitan me gustan mucho más.

Kinesiotape a lo Great Britain

Get the look!

Los días se suceden, la vida cobra sentido y el verano termina por tener éxito en su bochornoso afán de hacernos culebrear sin descanso. Menos los días grises como el de hoy. Menuda mierda de país de contrastes de los cojones.

¡Besitos!

P.D. Un tráiler así bonico de un documental que promete.

agosto 15, 2013. Etiquetas: , , , . Actualitat, Uncategorized, Vintás. 1 comentario.

Anoche soñé que volvía a Manderlay

Por decimooctava vez este lustro, vuelvo a tomar las riendas de mi vida. Me marcho de este sofocante y sórdido lugar, donde el tiempo parece haberse detenido, cubierto por una atmósfera onírica y surrealista en la que nada de lo que sucede presenta atisbos de tener sentido alguno. En efecto, hablo de Benidorm.

Cual odalisca ejecutando una tentadora danza del vientre, mi madre desplegaba sus amorosos cuidados para que no me quisiera marchar nunca; o, al menos, que se me hiciera muy jodido cuando llegase el momento. Convaleciente como estaba, no tuve más remedio que devenir bebé gordito y dejarme agasajar. Pero eso se terminó, vamos que ya me parece algo muy lejano una semana después.

Prosigo pues lanzándome de cabeza a la burocracia y a los cansinos e innecesarios protocolos de esta extravagante nación, llena de contrastes y mucha tontería. Por el momento, tengo pendientes dos entrevistas de trabajo en establecimientos que no son McDonald’s, de lo cual, en el fondo, me alegro (y digo en el fondo porque ya me entrevistaron, pusieron a prueba y rechazaron con gran pesar para mi economía, pero no para mi dignidad). Mientras me preparo, nos dimos un descanso para visitar una zona de parque y de paso poner a trabajar los muslos, que la susodicha queda lejos de casa. Mi hermana, feliz, se dedicó a inmortalizar flores y abejorros con tesón.

Hay que ver como corro, cuando me persigue el abejorro.

Hay que ver como corro, cuando me persigue el abejorro.

Precisamente aquí celebrarán las fiesta principales del Orgullo Gayers 2013, aunque la gente pobre pasaremos de pagar entrada y nos quedaremos en el portal de casa ataviados con pelucas y saludando a los transeúntes ávidos de vivencias absurdas. Lo único que siento es perderme la actuación de las Sugababes originales, que siguen vivas y ya no se odian, o si lo hacen ya se cuidan ellas de esconderlo.

Se ve que Roseanne regenta un bar aquí.

Se ve que Roseanne regenta un bar aquí.

Las amigas quiroprácticas de mamá me recomendaron una consulta a 40 minutos de casa, con lo que me obligo a andar. Por el camino me hago el cosmopolita, como si la cosa no fuera conmigo. El primer día, cuando llegué, me encontré con la típica casita de cuento con la que los ingleses creen alcanzar el estatus que el piso de toda la vida les negaría -al final, hay tantas casas por todas partes que vivir en una tampoco es para tanto-. En el interior, varias quiroprácticas con aire marcial pero tierno, muy como de enfermeras de hospital americano de niños, se paseaban repartiendo órdenes, consejos y sonrisas a partes iguales. Con unas voces dulces y demoníacamente angelicales. Así se las gastan las británicas. Iban muy bien peinadas y maquilladas, elegantemente vestidas, pero con un sospechoso toque informal y cercano que me hizo preguntarme si no estarían preparadas para protagonizar algún reality para Divinity, de esos en los que un ama de casa infeliz es rescatada del ostracismo en cualquiera de sus muchas variantes, gracias a las artes de un grupo de expertas que fruncen el ceño todo el rato y no pueden parar de crear. No importa cuál sea el premio que persiga, el ama de casa termina invariablemente sonriendo víctima de la euforia desmedida ante los resultados, su piel cargada con suficiente maquillaje como para tres putas. Volviendo a la consulta, el segundo día, sin embargo, se notaba mucho que era viernes porque la cosa se había relajado: la recepcionista era simpática de pose, no genuina; la sesión terminó más rápido; la quiromántica no llevaba el pelo sucio, pero tal vez sí algo churretoso. Dejé de idolatrarla por su cautivadora belleza y empecé a admirarla por su sencillez.

Luego nos fuimos a tomar algo. Con motivo del Orgullo hasta los bancos decoran sus sedes con banderitas arcoirisadas, como si esto fuera semana santa o navidades. Y los invertidos de todos los rincones de la isla nos vienen a ver. Una maravilla.

Pues eso, que peace y felices veraneos para todos.

(¡el del vídeo soy yo!)

agosto 3, 2013. Etiquetas: , , , . Actualitat, Uncategorized, Vintás. 1 comentario.