Pues como era de esperar, aún me hallo haciendo el monguer.

Ya ha pasado mucho tiempo como para hacer balances de nada que no sea el hastío burocrático o la vana subida de las temperaturas. Así que me limitaré a comentar vicisitudes para actualizar a interesados y los que pasaban por allí un viernes noche.

Poco antes de cumplir tres semanas en Brighton pude decir que me acostumbré a levantarme con el sol en la cara y a los contratiempos de vivir con una pareja que no son tus padres pero casi. Así me convertí en el hijo/bebé gordito en el paro. Y es que uno desea que su nueva vida empiece pronto, pero se da cuenta de que no se lo van a poner fácil en las administraciones. Una funcionaria me llamó el día de mi cita para conseguir número de la seguridad social, mi ansiado National Insurance Number (NIN), para decirme que debido a no sé qué problema con el staff -que significa personal pero también pentagrama e incluso bastón- voy a tener que esperar dos semanas más para que me lo asignen. En la práctica, dos semanas más sin permiso para trabajar y acceder a políticas de búsqueda de empleo o de vivienda. Sinvergüenzas. Creo que hago bien cuando me imagino a las inglesas al teléfono como rollizas mujeres rubias, de grandes escotes con la marca del bikini al estilo corte de nata y fresa, que se regocijan en su crueldad dando malas noticias mientras se atragantan con bollería industrial o casera. Mirando fotos de sus perros a los que aman, o de sus hijos a los que creen amar pero toleran menos que a sus perros (en Inglaterra están obsesionados con los perros).

Ante la frustración y cara a evitar un arrebato de ira asesina me lié la manta a la cabeza y me cogí un avión a Benidorm. No salí huyendo, es que tenía que mirarme el brazo herido sí o sí, y visitar a mommy dearest. Las quiroprácticas, amigas de la familia, me han puesto unas tiras de colores de esas que sujetan el músculo y la gente no sabe muy bien si reírse o llorar cuando te las ve colocadas. Pero yo soy feliz, a la espera de los resultados de las pruebas. Hay muchos músculos que pasan por el sobaco así que hay que tomárselo con calma. En efecto, adiós a mi recién adquirida vigorexia. Y a mi dignidad en la playa.

Unas cuantas tiras más y me tenéis bailando de fondo en algún vídeo de Marisa Medina

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julio 19, 2013. Uncategorized.

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