Lovely Days in the Sun

Cosey barbecue lady

Un día que amanece lleno de buenos presagios corre el peligro de nublarse y perder toda la gracia.

Y no es que uno no pueda ser feliz bajo las nubes, la lluvia, el granizo, una nevada blanca, una borrasca, un huracán de las Azores o un terremoto latino. Pero la actitud ante la vida o la calle ya no es la misma. ¿Para qué salir? Total, si llueve a mares…y si no llueve uno tiene la esperanza de que no llegue a llover (ingenuo), y no porta consigo las katiuskas, aparcadas en un rincón, muriéndose de la risa.

Pero claro, uno no puede presentarse en el trabajo de esa guisa sólo porque haya riesgo de diluvio. Ni en el trabajo ni en eventos sociales de ocio juvenil. Aunque llevar unas botas de descargador de camiones isotérmicos siempre crea situaciones con risa fácil; y esa es una opción a contemplar en días grises.

Y si no, que se lo pregunten a los suecos, hartos de que los conozcan solo por ser rubios y guapos y por suicidarse en masa.

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abril 20, 2009. Vintás.

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